El descontento por parte de los podólogos y las aseguradoras, se hace evidente.
4 de cada 10 profesionales colegiados, hacen uso de sus servicios y afirman que éstas pagan mal, y en muchos casos tarde.
Marcos Villares, delegado de Compañías Privadas de Salud del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, denuncia los retrasos producidos por las mutuas en los pagos.
Más de un 90% de los podólogos españoles, consideran que los servicios que prestan a mutuas y aseguradoras, no está bien remunerado.
Así mismo lo demuestra una macroencuesta realizada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, donde en torno a 2700 colegiados, afirmaron no sentirse bien pagados.
Es, por tanto, muy necesario que se establezca un diálogo entre el Consejo General de Colegios de Podólogos y las mutuas, ya que representan a 7.800 profesionales que ejercen día a día en este país.
Han de formar un nexo de unión fluido entre las aseguradoras y la patronal que las agrupa para abordar estos temas.
Según afirma el Consejo de Colegios de Podólogos, se han mantenido diferentes reuniones con las principales compañías a lo largo de los últimos años, para ampliar los servicios podológicos cubiertos en las pólizas, ya que la quiropodia, es un servicio muy básico, y de poco valor.
Con la llegada de la crisis sanitaria y la Covid-19, muchos de los profesionales que trabajan con aseguradoras, han visto como la insuficiente remuneración, sumada a los costes producidos por las nuevas medidas sanitarias, hacían inviable la atención de muchos pacientes.
Debemos tener en cuenta, que los profesionales podólogos, quedaron muy afectados por la pandemia, donde España y el mundo entero se paralizó.
El miedo a la situación y la prohibición de movilidad a excepción de urgencias, hizo que muchas de las clínicas privadas no recibiesen llamadas por un largo periodo de tiempo.
Es por ello ante aquella difícil situación, debemos de buscar soluciones a las trabas que se nos presentan, como el tema aseguradoras, para mejorar nuestra economía y favorecer a un sector tan necesario como es la salud.
Y esto, ¿en qué te afecta a ti?
Todo lo anterior parece un asunto entre profesionales y compañías, pero acaba llegándote. Si tienes un seguro de salud privado y quieres usarlo para ir al podólogo, hay tres cosas que conviene mirar antes de pedir cita:
- Lo que suele estar cubierto es la quiropodia, y poco más. Es el servicio más básico. El estudio de la pisada, las plantillas personalizadas o la cirugía de una uña encarnada casi nunca entran en la póliza, o entran con condiciones.
- Cubierto no siempre significa gratis. La mayoría de pólizas aplican un copago por sesión. Merece la pena saber cuánto es antes de decidir, porque a veces la diferencia con una consulta privada es pequeña.
- Pregunta qué incluye exactamente la sesión. No es lo mismo «quiropodia» que «consulta de podología». En algunas pólizas la sesión cubierta tiene un tiempo tasado que da para lo justo, y lo que sobra se queda sin hacer.
Si tienes dudas sobre si lo que necesitas te lo cubre tu póliza, llámanos y te lo decimos sin compromiso, aunque al final decidas ir por otro sitio.
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