Llega el calor y salen de la caja. Son cómodas, son frescas y se ponen en dos segundos. El problema no es la chancla: el problema es usarla para todo, todos los días, durante tres meses.

Para qué sirve realmente una chancla

Para lo que se inventó: proteger el pie del suelo húmedo compartido. En la ducha del gimnasio, en el borde de la piscina o para cruzar la arena hasta la toalla, es exactamente el calzado adecuado y no hay que sustituirlo por nada.

Lo que no es, es calzado para caminar. Miguel Cánovas, entonces portavoz del Colegio Oficial de Podólogos de Madrid, lo resumía así en BBC Mundo en 2015:

«El objetivo del calzado debería ser el de proteger y dar estabilidad al pie, y las chancletas no cumplen esta función.»Miguel Cánovas, portavoz del Colegio Oficial de Podólogos de Madrid (BBC Mundo, 2015)

Qué pasa cuando caminas mucho con ellas

Una chancla plana y sin sujeción obliga al pie a resolver por su cuenta cosas que debería resolver el zapato. Esto es lo que se ha medido en laboratorio:

Con uso puntual no pasa nada. Lo que vemos en consulta son las molestias de quien lleva días enteros caminando así.

Quién debería evitarlas casi del todo

Cómo elegir una chancla menos mala

Si vas a llevarla igualmente, que al menos cumpla esto:

  1. Suela con algo de grosor y de amortiguación, no una lámina de goma de tres milímetros.
  2. Que no se doble por la mitad. Cógela por los dos extremos: si la puedes enrollar, no sirve para caminar.
  3. Con sujeción en el empeine o tira de talón. Todo lo que evite que el pie tenga que agarrarse para que no se salga, suma.
  4. Con algo de altura en el talón, un centímetro o dos: amortigua más y reparte mejor el apoyo que una lámina completamente plana.
  5. Que el pie quepa entero, sin que el talón o los dedos sobresalgan por el borde.

La regla fácil

Chanclas para el agua, la arena y los cuatro pasos del paseo marítimo. Para el día entero de turismo, para la compra o para trabajar, un calzado con sujeción. Tus pies notan la diferencia en agosto. Y en septiembre también.