¿Sientes un dolor punzante en el talón, sobre todo por las mañanas al dar los primeros pasos? Es muy posible que estés sufriendo una fascitis plantar, una de las patologías más comunes del pie y una de las causas más habituales de consulta podológica. Te explicamos qué es, por qué se produce y cómo la tratamos en nuestra clínica de podología en Valencia.
Qué es exactamente la fascitis plantar
La fascia plantar es una banda de tejido fuerte y elástico que recorre la planta del pie, desde el talón hasta la base de los dedos. Ayuda a absorber el impacto al caminar y a sostener el arco plantar.
Cuando se somete a una sobrecarga mantenida, ese tejido se irrita y aparecen microlesiones que duelen, sobre todo al apoyar el talón. Un apunte que sorprende a mucha gente: a pesar del nombre, hoy se entiende más como un desgaste del tejido por sobrecarga repetida que como una inflamación. Y eso importa, porque explica por qué el antiinflamatorio calma el dolor un rato pero no resuelve el problema.
Cuáles son los síntomas
- Dolor en el talón al levantarse por la mañana, en los primeros pasos del día. Es el síntoma más característico de todos.
- Molestias que aumentan después de caminar o de estar mucho tiempo de pie.
- Dolor al subir o bajar escaleras, o al ponerse de puntillas.
- Dolor localizado que mejora con el reposo pero vuelve al reanudar la actividad. También reaparece después de estar un rato sentado.
Por qué aparece
Casi nunca hay una sola causa. Estos son los factores que más se repiten:
- Una forma de pisar que sobrecarga la fascia, por exceso o por defecto de arco.
- Poca movilidad del tobillo o acortamiento del tendón de Aquiles, que es de los factores mejor documentados.
- Pasar muchas horas de pie, sobre todo sobre superficies duras.
- Sobrepeso, que multiplica la carga que soporta el talón en cada paso.
- Un aumento repentino de actividad física: empezar a correr, subir el kilometraje de golpe, cambiar de superficie.
- La edad y la pérdida de grosor de la almohadilla grasa del talón, que amortigua menos con los años.
El calzado plano y sin amortiguación no está demostrado que cause una fascitis, pero sí es de las cosas que más la empeoran una vez que ya duele.
¿Y el espolón calcáneo?
Es la confusión más extendida, así que conviene aclararla: el espolón no es la causa del dolor. Es una calcificación que aparece en el talón como consecuencia de la tracción mantenida de la fascia, no como origen del problema. Hay muchísimas personas con espolón y sin ningún dolor, y personas con fascitis y sin espolón. Por eso el tratamiento se dirige a la fascia y a la causa que la está sobrecargando, no a la calcificación.
Cómo la tratamos
- Valoración clínica completa: exploramos el pie, los apoyos y la posible causa biomecánica.
- Estudio de la pisada, para detectar desequilibrios y compensaciones.
- Plantillas personalizadas, fabricadas artesanalmente, que ayudan a repartir la carga y a aliviar la tensión sobre la fascia.
- Pauta de estiramientos de la fascia y de la cadena posterior, que es la parte del tratamiento que más depende de ti y la que más resultado da a medio plazo.
- Recomendaciones de calzado para el día a día y para el deporte.
- Derivación a fisioterapia cuando el caso lo pide.
¿Y si no se trata?
La fascitis plantar rara vez se queda quieta. Si se deja pasar, lo habitual es esto:
- El dolor se cronifica. Lo que empezó siendo una molestia de los primeros pasos pasa a estar presente durante todo el día.
- Aparecen dolores en otros sitios. Sin darte cuenta empiezas a apoyar de otra manera para no pisar donde duele, y esa compensación sobrecarga el otro pie, la rodilla o la cadera.
- Cuesta mucho más resolverla. Una fascitis de tres semanas y una de dos años no son el mismo problema ni llevan el mismo tiempo.
- Se deja de hacer cosas. Es lo que más nos cuentan en consulta: se abandona el deporte, se acortan los paseos, se evita la escalera. Y eso, a la larga, tiene su propio coste.
La buena noticia es la otra cara: la gran mayoría de las fascitis se resuelven con tratamiento conservador, sin cirugía. Lo que hace falta es constancia, porque la recuperación se cuenta en meses, no en días.
Qué puedes hacer tú desde hoy
- Estira la planta antes de levantarte. Sentado en la cama, cruza el pie sobre la rodilla contraria y tira suavemente de los dedos hacia ti durante 30 segundos. Repítelo tres veces antes de apoyar el pie en el suelo.
- Estira el gemelo y el sóleo a lo largo del día. La fascia y la cadena posterior tiran de lo mismo.
- Frío en el talón después de la actividad, entre 10 y 15 minutos.
- No andes descalzo por casa mientras dure el dolor, y menos sobre suelo duro. Es justo lo contrario de lo que recomendamos en un pie sano.
- Baja el volumen, no lo pares del todo. El reposo absoluto no acelera nada; lo que ayuda es reducir el impacto mientras se trabaja la causa.
Cuándo pedir cita
Si el dolor de talón lleva más de dos o tres semanas, si te condiciona al levantarte cada mañana o si ya has probado por tu cuenta sin mejorar, merece la pena que lo miremos. Cuanto antes se identifica qué está sobrecargando la fascia, más corto es el camino de vuelta.
¿Te pasa algo parecido en los pies?
En la Clínica Podología Ignacio Peña te lo miramos sin volante ni derivación. La consulta en la clínica son 28 €, con la quiropodia incluida, y si no puedes desplazarte también vamos a tu casa.