No cabe duda que es un placer llevar los pies descubiertos y frescos en verano para combatir el calor, pero un uso prolongado de ellas pueden llevarnos a tener muchos problemas.
Pueden generarnos dolores en la espalda, cadera y rodilla, por que son incapaces de amortiguar el impacto contra superficies duras.
Segun Miguel Cánovas portavoz del colegio oficial de Podólogos de Madrid: «El objetivo del calzado debería ser el de proteger y dar estabilidad al pie, y las chancletas no cumplen esta función», ya que diversos estudios han demostrado que frente a otro tipo de calzado, la chancla es mas propensa a provocarnos cortes, rozaduras e incluso rotura de uñas o dedos.
Si queremos cuidar nuestros pies en verano será conveniente llevar calzado fresco, que deje transpirar, que sea cómodo y que nos proteja, es por ello que las chanclas parecen un buena opción ya que cumplen en mayor medida estos requisitos, pero no utilizarlo como algo habitual. El uso continuo puede provocar dolores de pie, llegando incluso a hacer cambiar tu forma de apoyar y andar.
No obstante, se trata de un tipo de calzado que sí puede usarse, e incluso puede ser recomendable hacerlo, en determinadas circunstancias como, por ejemplo, en zonas de piscina o de playa para proteger el pie de hongos, o si se van a realizar caminatas cortas por sitios llanos y las temperaturas son muy elevadas.