Para mucha gente, ir al podólogo no es una cuestión de tener un rato libre: es que salir de casa se ha convertido en un problema. Y mientras tanto las uñas siguen creciendo, las durezas siguen doliendo y un pie descuidado acaba siendo un pie con una herida. La visita a domicilio existe justo para eso.

¿Cuándo está indicada una visita a domicilio?

No es un servicio de comodidad, es un servicio para situaciones concretas. Estas son las que vemos cada semana:

Si te reconoces en alguna, la visita a domicilio no es una excepción: es lo normal.

Qué tratamientos hacemos en casa

Prácticamente todo lo que se hace en una consulta de quiropodia, con el mismo material:

Una cosa que conviene tener clara: si ya hay una herida abierta, enrojecimiento que se extiende, mal olor o fiebre, eso no es cuestión de pedir cita para la semana que viene. Hay que llamar al médico o acudir a urgencias el mismo día.

Y qué no se puede hacer en casa

Preferimos decirlo claro. El estudio de la pisada y la fabricación de plantillas personalizadas necesitan la plataforma de presiones y el equipo de la clínica, así que eso se hace allí. Y una cirugía ungueal —la que resuelve de forma definitiva una uña encarnada que se repite— también. Si en la visita a domicilio vemos que hace falta algo de esto, te lo decimos y buscamos la manera de organizarlo.

Cómo funciona, paso a paso

  1. Nos llamas o nos escribes. El domicilio no se reserva por el calendario de la web: se da por teléfono, porque hay que cuadrar la ruta y preguntar cuatro cosas antes.
  2. Te preguntamos lo básico: dirección, qué le pasa al pie, si hay diabetes, problemas de circulación o alguna medicación que debamos tener en cuenta.
  3. Cerramos día y franja horaria. No hace falta preparar nada especial: una silla, buena luz y un enchufe cerca es todo.
  4. La visita dura entre 30 y 45 minutos. Al terminar te decimos qué hemos visto y cada cuánto conviene repetir, que en la mayoría de los casos es entre seis y ocho semanas.

¿Es seguro hacerlo en casa?

Sí, y por el mismo motivo por el que es seguro en la clínica: el material. Llevamos instrumental esterilizado en bolsa individual, fresas de un solo uso y todo lo necesario para trabajar en condiciones. Lo que cambia es el sitio, no el protocolo.

Quién va a tu casa

Las visitas a domicilio las realiza siempre la podóloga Ana Ortiz. Siempre la misma persona, que es justo lo que hace que funcione: conoce el caso, sabe cómo estaba el pie hace dos meses y no hay que volver a explicarlo todo cada vez.

Precio y zona de cobertura

La visita a domicilio cuesta 40 € e incluye el desplazamiento y el tratamiento completo. Cubrimos Valencia capital y cualquier población a menos de 15 km. Si no tienes claro si tu dirección entra, llámanos y te lo decimos en un minuto.

El cuidado del pie también se hace desde casa

Un pie mal cuidado durante meses no se queda igual: aparecen heridas por presión, uñas que se clavan, infecciones. Y en personas con diabetes o mala circulación, eso puede acabar siendo un problema serio. Que alguien no pueda salir de casa no debería significar que deja de ir al podólogo.